
La lectura es una habilidad fundamental que potencia el aprendizaje, la comunicación y la interacción social desde los primeros años de vida. En un contexto de neurodesarrollo, comprender cómo se desarrolla la lectura y qué factores influyen en ella es crucial para identificar tanto las fortalezas como las posibles dificultades en los niños.
En este artículo intentaremos ofrecer a padres y profesionales una guía sobre el desarrollo de la lectura, los hitos a observar, y las estrategias para apoyar a los niños en cada fase.
En primer lugar os diremos que el proceso de aprender a leer comienza mucho antes de que un niño sostenga un libro. La lectura es el resultado de una combinación de habilidades previas que incluyen el lenguaje oral, la memoria, la percepción visual y la motricidad fina.
El cerebro necesita desarrollar una serie de conexiones neuronales complejas que van desde la decodificación (comprender que los símbolos representan sonidos y palabras) hasta la comprensión (dar sentido a las palabras y frases).
Por eso siempre decimos que es un proceso. Y, como en todo proceso, lleva su tiempo. Y lo mejor que podemos hacer es acompañar al niño a transitar con firmeza y seguridad cada una de las etapas hasta completar el proceso. Saltarnos estaciones en el viaje, nos hace perder “pasajeros” valiosos que, en algún momento, echaremos en falta.
Ahora bien, os estaréis preguntando que tiene que ver la lectura en un niño de 1 año. Pues mucho. Os detallamos las diferentes etapas para que veáis mas o menos por donde van los tiros.

Etapa Prelectora
Esta etapa transcurre en los inicios de la vida. Es decir, comienza a los 0 años y puede extenderse hasta los 3 – tengamos en cuenta que las edades son orientativas y cuando hablamos de neurodesarrollo nunca es algo exacto en tiempos ya que hay muchos factores ambientales que influyen y hacen que en cada persona haya pequeñas variaciones.-
Durante esta etapa, los niños desarrollan habilidades previas a la lectura que son esenciales para el posterior aprendizaje. El contacto con el lenguaje a través de canciones repetitivas, cuentos y ritmos es fundamental ya que les permiten reconocer sonidos, patrones de lenguaje, percibir que aquello que esta plasmado en papel tiene un significado y puede relacionarse con el lenguaje hablado, discriminar diferencias y similitudes sonoras entre palabras…
Por ello los profes de las escuelas infantiles utilizan muchas frases repetitivas, muchas canciones, muchos ritmos, mucho movimiento que acompaña el lenguaje.
Luego viene la etapa Inicial
Esta etapa abarca la segunda etapa de infantil (3 a 5 años). Aquí es cuando los niños comienzan a hacer conexiones directas entre letras y sonidos. Poco a poco aprenden a identificar letras y empiezan a reconocer su nombre cuando está escrito. En esta etapa es muy importante detenerse y dedicar tiempo a lo que llamamos conciencia fonológica. Permitir a los niños jugar con los sonidos y las palabras.
Y aquí se produce el click en que los niños comienzan a darse cuenta que no todas las imágenes se “leen”, porque no todas las imágenes son letras. Que lo que se lee no puede leerse de cualquier modo, sino que va desde arriba abajo y de izquierda a derecha. Y no es raro escuchar con mas frecuencia “yo no se leer, hazlo tu”. Porque son conscientes que a cada letra le corresponde un sonido y que combinados significan algo – y claro, no conocen todas las letras, sus sonidos y mucho menos sus combinaciones.-
Pero si pueden “contar” con imágenes y esto, aunque no es leer propiamente, les enseña la temporalidad y secuencia que luego puede trasladarse a las palabras. Por eso aquí siempre animamos a responder “sabes leer como un niño de 4 años. Cuando tengas 5 leerás como niño de 5 y así …”
Y por último llega la etapa de consolidación 
Que empieza con el ingreso a primaria (que NO SIGNIFICA QUE YA SABE LEER EN PRIMERO DE PRIMARIA) y dura hasta tercero de primaria aproximadamente donde decimos que ya ha aprendido a leer.
Es recién a los 8/9 años cuando los niños logran leer con fluidez y construyen significado a partir de lo que leen. Es recién aquí que la lectura se convierte en una herramienta para aprender. Antes de esta etapa LA LECTURA ERA EL APRENDIZAJE, por lo que es absurdo pretender que el conocimiento se trasmita mediante el lenguaje escrito puramente.
Como veis hacen falta 8/9 años para leer, tal y como entendemos la lectura los adultos y con el fin que pretendemos los adultos. Pero las etapas anteriores son de suma importancia, ya que van a construir los cimientos para convertirnos en buenos lectores.
Es por ello que es tan importante dedicar tiempo a la base. No correr hacia el resultado final. Como decía mas arriba, si nos saltamos estaciones, en algún momento echaremos en falta pasajeros importantes para consolidar el proceso.
Y como siempre que os damos la lata con un artículo, nos gusta dejaros algunas ideas para acompañaros en el proceso.
- Fomentar el hábito lector desde pequeñitos: crear rutinas de lectura para fomentar el interés por los libros y despertar la curiosidad hacia las palabras escritas.
- Jugar con palabras y sonidos: escuchar, cantar y bailar esas canciones infantiles repetitivas, con rimas y movimiento. Escuchar sonidos del medio y reconocerlos. Empezar a escuchar palabras que riman y aprender a distinguir si suenan igual o no. Escuchar, escuchar y volver a escuchar todo lo que podamos y mas.
- Poner al alcance libros, revistas, cuentos, folletos, catálogos… Que sean un elemento mas de curiosidad y experimentación.
- No presionar. Ni al niño, ni al docente, ni a la familia. Muchas veces en nuestro afán de “empujar” hacia la lectura terminamos generando el efecto contrario. Leer supone un esfuerzo monumental, con lo que es normal que los niños se vean atraídos por otras actividades (más si hay pantallas en juego). Por eso se trata de motivar, no de obligar. Y para ello hay que dedicar tiempo. A la familia: leer juntos, comentar, jugar, ir a la biblio… A la escuela: leer juntos, jugar, teatralizar, dar a escoger temas de interés para que puedan buscar un libro afín.

Todos, familia, docentes y el propio niño, quieren llegar a la lectura efectiva. Por eso lo mejor que podemos hacer es que todos seamos parte del proceso. Acompañarnos, cada uno en su rol (el docente sabe del proceso, la familia sabe del niño y el niño sabe hasta donde quiere llegar).
Como habéis visto, el desarrollo de la lectura es una parte integral en el desarrollo y no solo es reconocer letras para formar palabras, Involucra habilidades de lenguaje, cognitivas y emocionales. Por eso acompañarnos entre todos, compartir estrategias y puntos de vista mejoran siempre en rendimiento de todos y nos hace exitosos.


