¿Por qué le tenemos miedo al neurólogo?

¿Qué pasa cuando una orquesta se queda sin director? ¿O cuándo el director que la dirige no logra comprender a cada una de las partes para que suenen al unísono? ¿Porqué hace falta un director si cada instrumento suena a la perfección y sabe cuál es su trabajo?
Pues probablemente todos podamos pensar en una orquesta y en los tiempos perfectos de cada instrumento para que suene de maravilla. Y seguramente nadie dudaría en “revisar” al director si la orquesta no logra sonar en armonía.

Ahora pensemos en nuestro cerebro como el gran director de la orquesta más maravillosa que existe: nuestro cuerpo. ¿Por qué nos cuesta tanto revisar al director cuando algo no está funcionando como es debido? ¿Qué nos asusta tanto?

Reflexionando podría deciros que tal vez nos asusta pensar que nuestro director va mal y no tenemos “repuesto”. Pero lo buenísimo de conocer como funciona (y esto es lo maravilloso de la investigación) es que podemos ayudarle a desarrollar su función.

Cuando decimos a las familias “debe ir al neurólogo”, no es más ni menos que conocer las condiciones en las que estamos trabajando, conocer como está ese director de orquesta, conocer con las habilidades con las que contamos para, a partir de allí, crear la mejor orquesta que jamás se ha visto. Cada cuál con sus características.

Entendemos también que no es grata la expectación. Ya lo dice el dicho: el que espera desespera. Tampoco es grato cuando nos dan un diagnóstico que, evidentemente, nunca está en nuestros planes con nuestros hijos. Pero os puedo asegurar que contar con esa información derriba la frustración, genera nuevas expectativas y nos enseña a ver la orquesta con todo lo maravilloso que sabe hacer sin reparar en aquellas notas que no sabe tocar.

Ya sé que esto es solo un artículo. Y encima con un toque poético (hoy me levanté así), pero de verdad que es así. Hay que pasar el chubasco, que no es agradable. Hay que hacerse fuerte y, en la mayoría de los casos, buscar apoyo para aprender de esa nueva realidad. Pero os puedo asegurar que compensa inmensamente.

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