Ya lo hará. No te preocupes

A lo largo de mi vida profesional me he encontrado cientos de familias que me dicen “si es que yo le decía que algo no iba bien pero como me decían que era pronto y había que esperar, pues yo esperaba”. O la típica frase de “a mi algo no me sonaba bien, pero todo el mundo me decía que era muy pequeño y ya maduraría”.

Pues os voy a develar un misterio: LOS NIÑOS NO SON MANGOS QUE MADURAN AL SOL. Parece mentira, ¿no? ¿Quién lo hubiera dicho? Pues no, no lo son. Y os digo más, el proceso madurativo de un niño es algo más complejo que el de un mango (sin desmerecer al mago con lo rico que es)

Vamos a aclararnos. A lo largo de la historia, innumerables científicos, algunos muy muy buenos, han dedicado gran parte de su vida profesional a establecer lo que llamamos los hitos evolutivos. Es decir, las fases por las que todos los niños pasan mas o menos en la misma época vital.

Esos hitos evolutivos, que no son números cerrados ni mucho menos, sino que se establecen por rangos, son la guía que utilizamos (o deberíamos utilizar) todos los profesionales para establecer cuando un niño se va desarrollando según lo esperable o está por fuera de ese rango y es preciso vigilar o poner especial atención para averiguar que está pasando.

Así pues, si un niño no es capaz de sentarse con 5 meses, no pasa nada aunque su vecino ya lo haga, pero si no es capaz de hacerlo con 12 meses, pues es un problema y debemos atenderlo y averiguar que está pasando.

Nadie le pedirá a un bebé de 9 meses que camine solito (aunque algunos puedan hacerlo), pero si cuando este niño tiene ya 18 meses.

Y así con cada etapa del crecimiento. Todos los bebés con 9 meses balbucean (otros emiten palabras de uso frecuente). Todos, al año y medio deberían beber solos de una taza (aunque algunos hayan comenzado a hacerlo antes).

Este tipo de hitos son los que nos marcan el camino bien para estimular, bien para observar, bien para intervenir. Y todo debe darse a su debido tiempo. No es más “listo” el bebé que lo hizo todo antes, porque a lo mejor por hacerlo antes no logro afianzarlo y en algún momento le juega en contra.

En esta realidad asombrosa que comentaba antes sobre que los bebés son seres más complejos que los mangos, resulta que la maduración, desarrollo y aprendizaje del bebé es complejísimo y es evidente que – aunque a veces como padres nos cause dolores de cabeza, sobre todo a los maravillosos 2 años – el niño es parte de ese desarrollo, es agente de cambio, es analítico, genera hipótesis con aquellas oportunidades que le ofrecemos.

Asique NO. Si hay algo que te llama la atención, que presientes se esta sucediendo tarde o no avanza, no te conformes con el “ya lo hará”. No lo pongas al sol y no te sientes a esperar. Consulta, pregunta, analiza la información que te ofrezcan y una vez estes convencida, siéntate a tomar el sol.

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